Mientras tanto, en las sombras de la biblioteca, observaba el encuentro. Su honor, una vez manchado por las intrigas de la corte, dependía ahora de una alianza inesperada con la mujer que todos consideraban una causa perdida. Él sabía que el matrimonio no era solo una unión de conveniencia, sino un tablero de ajedrez donde Esmeralda ya había movido su primera pieza.
Su hermana, cuyos ojos reflejaban una mezcla de miedo y confusión, apenas pudo articular palabra. No entendía cómo la mujer que solía humillarse por un poco de afecto ahora emanaba una autoridad que hacía temblar hasta a los guardias imperiales. Mientras tanto, en las sombras de la biblioteca,
—Alexander —llamó ella sin girar la cabeza, sintiendo su presencia—. El tiempo de esconderse ha terminado. Mañana, el palacio sabrá que la "escoria" ha renacido como fuego. Su hermana, cuyos ojos reflejaban una mezcla de
—¿Por qué esa cara, querida hermana? —preguntó Esmeralda, deslizando sus dedos por el borde de porcelana de su taza—. Pareces haber visto a un fantasma. El tiempo de esconderse ha terminado
El aire en el salón principal era denso, cargado con el perfume metálico del té y la tensión palpable entre los presentes. , ahora consciente de la traición que la llevó a la ruina en su vida anterior, observaba a su hermana con una sonrisa gélida. Ya no era la "reina escoria" que todos despreciaban; era una mujer que había regresado del abismo con un solo propósito: la redención a través del poder.