Se levantó de la piedra, se arregló el abrigo y retomó el camino hacia el pueblo. Caminaba como una , con la elegancia que dan los años, pero en su interior, la niña seguía saltando charcos, recordándole que nunca es tarde para volver a empezar.
—Aún me gusta —respondió la señora, sintiendo un nudo en la garganta—. Pero el mundo se ha vuelto más grande y, a veces, más pesado de lo que imaginamos. NiГ±a y SeГ±ora
¿Te gustaría que esta historia tome un rumbo diferente o prefieres desde una perspectiva poética? Se levantó de la piedra, se arregló el
La niña metió los pies descalzos en el agua del reflejo, agitando la superficie.—No importa cuán grande sea. Yo guardé para ti la capacidad de asombrarte por las cosas pequeñas. He cuidado tus sueños mientras tú cuidabas de los demás. Pero el mundo se ha vuelto más grande
Elena cerró los ojos. Por un instante, sintió que la seriedad de sus responsabilidades y los inviernos de su memoria se suavizaban. Al abrirlos, el reflejo volvía a ser el de una mujer madura, pero sus ojos ahora brillaban con la misma chispa traviesa de la pequeña.